Había una vez un Imperio español

Este festival no existiría, ni tampoco el término “iberoamericano” sino se hubiera dado el encuentro histórico entre los pueblos americanos y los conquistadores españoles. Sin negar la brutalidad del episodio de “descubrimiento”, conquista y explotación de las colonias, tanto la identidad hispanoamericana como española no serían lo que son hoy sin este acontecimiento. Desde inicios del siglo XVI hasta los cambios traídos por la expansión napoleónica en Europa a inicios del XIX, el Imperio Español ostentaba un enorme poderío a nivel mundial. Difundió así no solo la lengua de Castilla sino también la religión católica y el sistema europeo feudal.

Pero no todo era gloria. La derrota de su “Armada Invencible” contra los ingleses y la mortandad de la peste pusieron en crisis a un Imperio que justamente en esa época (siglo XVI-XVII) engendraría lo más brillante de su producción artística que se conocerá después en todo el mundo como el Siglo de Oro: Miguel de Cervantes, Lope de Vega, Calderón de la Barca, Francisco de Quevedo, Santa Teresa, Tirso de Molina, o los pintores Francisco de Zurbarán, Diego Velázquez y Bartolomé Esteban Murillo, entre otros.

Tras la pérdida de casi todas sus colonias durante el siglo XIX, al iniciar el XX nos encontramos con un país atrasado y muy rural, cuya industria se concentraba en Cataluña y País Vasco, dos regiones que hasta hoy tienen fuertes movimientos independentistas que ponen en aprietos al gobierno central. De 1936 a 1939 se viviría uno de los episodios más tremendos de la historia española: la Guerra Civil, entre quienes apoyaban la democracia republicana y los que estaban del lado del dictador fascista Francisco Franco. Fue un conflicto también de clases y religioso, entre comunistas y fascistas, revolucionarios y conservadores. Terminaría con Franco en el poder cuyo gobierno fascista duraría hasta su muerte en 1975. Entonces, bajo el reinado de Juan Carlos I se retornaría paulatinamente a la democracia y la monarquía parlamentaria. Y aunque hoy en día España se cuenta entre una de las naciones industriales más desarrolladas del mundo tanto los conflictos económicos como políticos parecen agudizarse. En un país donde no se ha trabajado abierta ni consistentemente el tema de la memoria histórica, el dictador fascista General Franco yacía en un monumental mausoleo que se había convertido en lugar de culto de la extrema derecha. Recién ahora, y tras una gran polémica, se transfirieron sus restos a una tumba privada.

La compleja historia española así como los varios aspectos y conflictos entre las culturas que de buena o mala gana componen este país han despertado extraordinarias expresiones artísticas. A más de los ya mencionados artistas del Siglo de Oro, tenemos a pintores como Francisco de Goya hasta artistas modernos como Pablo Picasso, Joan Miró y Salvador Dalí. Arquitectos como el célebre Antoni Gaudí y hoy en día Santiago Calatrava. Cineastas como Luis Buñuel y Pedro Almodóvar. ¿Y qué sería de la poesía y del teatro sin un Federico García Lorca? En el paisaje literario destacan nombres como Javier Cercas, Rosa Montero, Antonio Muñoz Molina, Carmen Laforet, Lucía Etxebarría y muchísimos más. Y en el teatro tenemos agrupaciones como Señor Serrano, La Fura dels Baus o el dramaturgo español-argentino Rodrigo García o la escritora, directora y actriz Angélica Liddell.

Y no podemos olvidar la España turística, ese paraíso en el que sueñan tantos viajeros: la oferta cultural de ciudades como Madrid y Barcelona sumado el encanto de esa Andalucía donde antes de la Reconquista convivían musulmanes, cristianos y judíos, hacen del país uno de los principales destinos de viajeros europeos y del resto del mundo.