Línea imaginaria

Ubicado sobre el paralelo cero, esa línea imaginaria de la que toma su nombre, la República del Ecuador se encuentra con un pie en el Hemisferio Norte y otro en el Sur. La línea ecuatorial, situada a pocos kilómetros de la ciudad de Quito, la capital, más allá de ser una atracción turística, determina el clima templado de esta región con sólo dos estaciones: invierno (lluviosa), verano (seca).

Ecuador es un prodigio de biodiversidad contenida en un reducido territorio que abarca zonas tan diversas como las Islas Galápagos, la costa del Pacífico, los páramos andinos y la selva amazónica. Ya desde su época colonial el estudio de su naturaleza fue clave para el desarrollo de la ciencias. En 1802 Alexander von Humboldt llegaría a lo que entonces se conocía como la Real Audiencia de Quito para estudiar la flora, fauna y topografía peculiares de la región. Y en 1835 Charles Darwin se encontraría en las Islas Galápagos con tortugas, iguanas, insectos, peces y pájaros (el pinzón en particular) que serían piezas claves para el desarrollo de su teoría de la evolución de las especies.

Pero más allá de la megadiversidad natural y cultural que caracterizan al Ecuador, no es este un país de cuentos de hadas. Dependiente de un modelo extractivista y de las exportaciones de productos no manufacturados (petróleo, cacao, banano, rosas, camarón), su economía ha atravesado varias crisis, la de 1999 tan grave que llevó a la dolarización del país. Ecuador también sufre de inestabilidad política, gobiernos corruptos y una sociedad que arrastra aún las heridas de la Colonia: racismo, clasismo, machismo, intromisión política de la Iglesia. El actual gobierno de Lenin Moreno, quien subiera al poder apoyado por el mismo partido del ex mandatario Rafael Correa, ha roto con lo que se considera un “socialismo” fallido y marcado con la corrupción, y ha regresado al modelo neoliberal de siempre.

Ecuador es además un país marcado por la migración: más de un millón de ecuatorianos viven en el extranjero (principalmente Estados Unidos, España e Italia) y las remesas que envían a casa son indispensables para la economía local, pero también ha sido país receptor de diversas olas de migrantes y refugiados: libaneses, chinos, colombianos, cubanos, argentinos y más recientemente venezolanos se han integrado a la vida de un país marcado por el cambio y la diversidad.

Ecuador es un país de brillantes autores y pintores. Entre los primeros se destacan Gonzalo Escudero, Jorge Carrera Andrade y Efraín Jara (poetas); Pablo Palacio, José de la Cuadra, Javier Vásconez (narradores), entre muchos otros. Escritoras ecuatorianas como Gabriela Alemán, Sabrina Duque, María Fernanda Ampuero y Mónica Ojeda brillan hoy internacionalmente. Entre los pintores destacan Oswaldo Guayasamín, Camilo Egas, Araceli Gilbert, entre muchos otros. Y si bien la música ecuatoriana no ha logrado la misma fama internacional que otros países latinoamericanos (con la excepción de Julio Jaramillo, el cantante ecuatoriano apodado como el “Ruiseñor de América”), sus expresiones musicales son extraordinarias, desde música folclórica como la bomba del chota hasta grupos contemporáneos como Swing Original Monks: escúchalos aquí (link).