Autobiográfico, personal, documental      

por Margarita Borja y Georg Kasch

Son más de 300 las puestas en escena que las curadoras y los curadores de ¡Adelante! han visto durante los últimos años, en Latinoamérica y España, para esta segunda edición del Festival. ¿Quiénes están dispuestos a entregarse a tal misión? Tal como en 2017, se trata del director artístico Holger Schultze, el periodista Jürgen Berger y las curadoras Ilona Goyeneche y Lene Grösch. 

Conversamos con ellas sobre los criterios de selección y la experiencia de viajar por Iberoamérica descubriendo en persona la diversidad teatral en su contexto político y social original.

Ilona, Lene, con las experiencias ganadas en el primer Festival, ¿ha cambiado algo en su mirada, en su forma de buscar obras, quizá con mayor deliberación?

Ilona Goyeneche: En realidad, no. Pero estuvimos rápidamente de acuerdo en que esta vez queríamos ver otros países. Justamente aquellos que no suelen recibir mucha atención: Venezuela, Bolivia y Ecuador.

Lene Grösch: El primer Festival ¡Adelante! naturalmente cambió mucho nuestra percepción. Estamos ahora en una situación en la que permanentemente comparamos, también la situación política de los países, con aquello que percibimos hace tres años. Desde 2017 también nuestra red de contactos ha crecido y nos llega mucha más información sobre lo que está sucediendo en cada uno de los países y qué producciones son especialmente interesantes. Estaba claro que queríamos invitar a Bolivia porque tiene una escena teatral vibrante. Y enseguida pensamos, por razones políticas, también en Venezuela con quienes queríamos crear contactos para romper con el aislamiento cultural.

La edición anterior del Festival giraba en torno al aspecto político. En esta ocasión tenemos toda una programación bajo el lema “El arte en resistencia”. ¿Por qué?

Lene Grösch: El hecho de que determinemos un enfoque tiene que ver con que muchos de estos países son prácticamente desconocidos en la escena teatral europea. Es natural que las producciones invitadas hayan surgido de circunstancias políticas o tengan temas políticos. Pero existen agrupaciones que en sus países deben resistir ante muchísimas circunstancias adversas. Y por ello queremos aproximarnos diferenciadamente y centrar la atención en producciones que consideramos extraordinarias justamente porque las pensamos en contexto.

A propósito de Venezuela: Hace tres años dijeron que el país no estuvo invitado porque era demasiado difícil viajar allí, ¿qué ha cambiado ahora?

Ilona Goyeneche: Aquí en Ciudad de México conocí al Director del Festival de Caracas, y enseguida me di cuenta de que sea como fuera teníamos que viajar para ver cómo son las cosas allá, y eso justamente porque todo el mundo dice que no se puede. Cuando se vive en América Latina, una sabe que a menudo la situación no es tan peligrosa como la pintan desde fuera. Para nuestra sorpresa, casi hasta el inicio del Festival no estaba claro si tendría o no lugar. Pero finalmente yo pude viajar y tuve la extraordinaria experiencia de vivir con mis propios ojos este país y su escena. Lo que hace de ¡Adelante! un Festival especial es justamente eso, que nosotros vamos a los lugares, conversamos con la gente, presenciamos la situación y cómo recibe las producciones el público local, y qué temas son importantes.

Lene Grösch: También tenemos que tomar en cuenta el significado político cultural: ¿qué significa para una agrupación de Venezuela una invitación a Europa, a Alemania? El intercambio internacional con estos países es extremadamente importante para que los y las artistas sepan que acá en Europa intentamos comprender su situación y apoyarlos. Esto también tiene que ver con la solidaridad: nosotras sabemos bajo qué circunstancias imposibles hacen teatro. Y queremos honrar su esfuerzo, y luchar, resistir, también desde nuestro lado.

¡Y recientemente han sucedido tantas cosas en Latinoamérica! Día a día nos llegan nuevas noticias incluso de países que hasta ahora parecían estables como Chile, Argentina y Brasil. ¿Está cambiando algo, por ejemplo su perspectiva respecto a algunas de las obras invitadas?

Lene Grösch: Chile es el país que más nos ha impactado con los sucesos recientes. Y es una triste coincidencia que la obra “Muerte y explosión de un anarquista chileno” haya adquirido tal nivel de coyuntura. Este montaje muestra los puntos dolorosos de una sociedad a partir de un ejemplo concreto. Y de ahí se deriva todo el resto.

Ilona Goyeneche: Cuando nos decidimos por “Muerte y explosión…” nos interesó principalmente cómo hablaba de la desigualdad y la frustración en estado latente y que en la obra se van filtrando indirectamente. Se podía sentir esa presión que en Chile acaba de explotar. Es casi atemorizante ver cómo esta obra explica lo que está sucediendo ahora mismo en Chile y cuáles son las reivindicaciones sociales que se exigen.

Lene Grösch: Naturalmente cambia nuestra recepción a la luz de lo que nos enteramos sobre la situación actual en Chile. Nos encontramos en medio de la producción de “La flauta mágica / Die Zauberflöte“ donde participan varios artistas chilenos por lo cual hablamos constantemente de la situación. Así que también influirá en la puesta en escena, cambiando el trabajo durante los ensayos y el texto.

A fin de cuentas, ¿cuántas producciones han visto?

Lene Grösch: Difícil decir. Solamente en Chile, en donde para escoger dos obras hemos hecho una convocatoria, se presentaron al menos 120 producciones. En promedio hemos considerado unas 20 obras de cada país que han llegado a nosotros pasando por un grueso filtro, porque como no hemos podido hacer convocatorias en cada país nos hemos guiado por recomendaciones muy específicas.

Ilona Goyeneche: Para poder ver la mayor cantidad de obras posibles hemos asistido a festivales en los distintos países. Pero lo importante es no conformarse con estas estructuras sino ver qué hay más allá. En nuestras visitas nos hemos sentado a conversar con la gente y nos hemos dejado aconsejar. Porque es más allá de las primeras obras más accesibles que la mayoría conoce donde realmente empieza la búsqueda. Hemos investigado mucho, nos hemos tomado el tiempo (tres años) para mirar dónde se encuentran los nuevos creadores de teatro, cuáles son los nuevos formatos, temas, producciones.

Lene Grösch: Y además lejos de las metrópolis. En Argentina, por ejemplo, no fuimos a Buenos Aires sino a Rafaela, una pequeña ciudad que durante diez días estuvo ocupada por un festival de teatro. Allí nos confirmaron varias personas lo que ya suponíamos: que todo gira alrededor de Buenos Aires y que solo las obras que se presentan allí tienen el chance de salir de gira internacional.

Pero no solamente están las nuevas revelaciones…

Lene Grösch: Está claro que existen puestas en escena tan magníficas que no se las puede dejar de lado. Sobre La Re-Sentida ya habíamos hablado anteriormente. “Paisajes para no colorear” es imposible de ignorar, es un trabajo grandioso. En esos casos no nos auto censuramos con la premisa de que solo debemos concentrarnos en las nuevas y menos obvias revelaciones.

A la hora de escoger, ¿qué pesó más: la estética o el contenido?

Lene Grösch: Eso no es tan fácil de contestar. Los curadores somos todos muy diferentes. Por eso nuestro Festival no se deja encasillar en tendencias estéticas determinadas o una sola agenda política. Hemos invitado a obras que han despertado algo en nosotros, y ello puede darse desde lo estético o desde el contenido. En la mayoría de casos, desde ambos. De todas maneras es casi siempre así, que de repente como espectadores nos vemos asombrados y reconocemos una nueva perspectiva. O una obra que tiene una forma totalmente distinta a aquella de las diez obras que vimos anteriormente. Es así como entre las producciones invitadas se encuentra una mezcla radical, y el tratamiento de imágenes y texto es extremadamente diverso, por lo cual es casi imposible encontrar una fórmula mágica en cuanto a la estética.

En esta segunda edición del Festival notamos que participarán más directoras que en 2017. ¿Fue esta una decisión consciente?

Lene Grösch: Naturalmente que hemos pensado en ello, creo que incluso sin discutirlo directamente. Pero aún así tenemos la sensación de que todavía son demasiado pocas.

Ilona Goyeneche: En la selección se puede también reconocer que las temáticas han ganado relevancia, tanto desde el punto de vista de contenidos como de una perspectiva personal. Se habla más sobre imágenes femeninas y la presencia de las mujeres en la escena teatral. Estos temas también se tratan sobre las tablas, como sucede en “Princesas” de Bolivia, “Vaga carne” de Brasil o en “Paisajes para no colorear” de Chile.

Un caso especial de empoderamiento femenino nos llega desde México: “Casa Calabaza”, obra de una autora se encuentra en la cárcel por asesinato. Si tomamos en cuenta el gran debate que se ha generado alrededor del Premio Nobel entregado este año al autor Peter Handke en cuanto al arte y la moral, ¿no es problemático el caso de esta obra?

Lene Grösch: Lo perturbador de este texto, de esta puesta en escena es que es la historia de Maye Moreno, quien está cumpliendo una condena de 28 años en una cárcel de alta seguridad. Esta obra es para ella una forma de comunicación, un intento muy reflexivo y muy claro de romper el aislamiento. Muestra cómo determinados mecanismos impulsan a la gente a cosas que normalmente serían impensables. Y justamente porque esta historia es tan concreta y personal, me ha hecho pensar mucho también de manera abstracta sobre la sociedad. Seguramente la representación de esta obra generará las más diversas reacciones. Pero es precisamente una buena oportunidad para generar debate.

Ilona Goyeneche: Independientemente de la situación autobiográfica, esta obra representa algo más general: la frustración, la opresión, la desesperación ante una situación sin salida. En Latinoamérica existe gente que vive en circunstancias ante las cuales una tiene la sensación de que es simplemente imposible escapar. Como sucede ahora mismo en México donde la violencia y el narcotráfico construyen la realidad en torno a ellos. Es así como hay lugares donde nadie escapa de esa desesperada situación de violencia y opresión, de frustración.

Cuando un grupo de curadoras, curadores y jurado mayoritariamente alemanes emprenden un viaje por Latinoamérica para ver teatro, ¿es posible evitar el mirar la producciones desde una perspectiva europea, incluso colonialista?

Lene Grösch: En realidad no sé si la discusión alrededor de la imparcialidad nos lleva a algún lado. Más bien genera una barrera mental más. Esta vez tenía menos expectativas o clichés que la vez anterior, porque ya había visto muchas cosas y sé qué tan diversos son los temas y formas y qué absurda resulta la idea de un teatro latinoamericano. Naturalmente existen obras ante las cuales me pregunto si como mujer alemana y blanca no las miro de otra forma que los latinoamericanos. Pero el nuevo enfoque de este año no lo hemos impuesto nosotros sino que lo hemos encontrado ahí. En la primera edición de ¡Adelante! tuvimos varias producciones que reflexionaban sobre su propia historia nacional. Y esta vez las describiría más bien como obras autobiográficas, personales, documentales que indagan en el presente más que en el pasado.

Ilona Goyeneche: Desde mi perspectiva latinoamericana podría decir que nos aproximamos de manera muy abierta a las distintas obras preguntándonos: ¿qué significa esta obra para este país, en este país?, ¿qué trascendencia tienen?, ¿cómo abordan la situación política y social local?, ¿cuál es su posición dentro de la escena teatral específica? Y no nos preguntamos por las expectativas que habrá en Europa, en Heidelberg.

Lene Grösch: Hay algunos casos en que no podríamos ni responder a tal pregunta. Por ejemplo en el caso de la extraordinaria obra invitada “Quaseilhas“, de Brasil, que se representa en lengua Yorùbá, una lengua que incluso en Brasil la hablan o la comprenden muy pocos. Uno se entrega a una experiencia muy especial cuando se desplaza entre los espacios que serán construidos en Heidelberg en una locación externa. Jürgen Berger asistió a la velada en Brasil y tenía muchas cosas interesantes que contar sobre los comentarios que escuchó de entre el público. Me da mucha curiosidad saber qué pasará con “Quaseilhas“ cuando se presente en Heidelberg.

Ilona PortraetIlona Goyeneche
Periodista, gestora cultural y curadora chilena, Ilona Goyeneche trabajó como redactora para el periódico chileno EL MERCURIO. Entre 2006 y 2008 fue jefa de redacción de la sección cultural de EL MERCURIO ONLINE. De 2008 a 2019 estuvo a cargo del área de Teatro y Danza del Instituto Goethe, primero en Chile y más adelante en México. Desde 2019 dirige la programación del Centro Cultural Casa del Lago de la UNAM en Ciudad de México. En 2014 fue miembro del Jurado del PREMIO NACIONAL DE DANZA GUILLERMO ARRIAGA en México. Y en el mismo año fue scout para el Festival Teatral Heidelberger Stückemarkt 2015, para el cual curó la selección de México como país invitado. También asumió la coordinación y redacción de la edición especial sobre México de la revista Theater der Zeit. En 2016 participó en el equipo de curadores del Festival teatral mexicano “Endstation Sehnsucht“ en el teatro Münchner Kammerspiele. En 2018 fue miembro del Jurado del Festival de Teatro de Jalisco, México, y en 2019 participó en la selección nacional de montajes para el Festival Internacional de Artes Escénicas FIDAE en Uruguay.

Lene Groesch PortraetLene Grösch
Estudió Dramaturgia en la Escuela Superior de Música y Teatro “Felix Mendelssohn Bartholdy” en Leipzig, trabajando paralelamente, de 2006 a 2009, como miembro del directorio y parte del consejo artístico del teatro Lofft en la misma ciudad, donde además dirigió el Werkstattbühne. Entre 2009 y 2012 se desempeñó como dramaturga en el Teatro de Ingolstadt y en 2013 pasó al Teatro Municipal de Oldenburg. En 2010 Lene Grösch inició el grupo »dg:möglichmacher« de la Sociedad de Dramaturgia, el cual se dedica a crear redes orientadas a la praxis entre dramaturgos/as jóvenes. Desde 2014 está a cargo de la dramaturgia teatral del Teatro y Orquesta de Heidelberg, donde es responsable además de los contactos internacionales. En 2018 fue nombrada Directora de Dramaturgia Teatral. Junto a Holger Schultze asumió en 2017 la dirección artística del entonces iniciado Festival de Teatro Iberoamericano ¡Adelante!

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